Lo del Atlético de Madrid es como la historia del Titanic. Está golpeado y se está hundiendo cada vez más. Hace aguas por todas partes. El capitán no abandona el barco.

Y lo peor es que a nadie le importa nada, ni la Liga ni la Champions. Y menos aún el prestigio de un equipo que debería estar ahí peleando todo. Como dijo ayer Sinama "hay mucha mierda en el vestuario".

Pues el 4-0 del Chelsea ayer y el 3-0 de Osasuna son un gol por cada día de la semana. Un golpe cada vez que te quieres levantar. Un sinsentido. ¿Hasta cuándo seguirá Abel Resino? ¿Caerá hoy?

Porque ahora suenan con fuerza otros nombres para el banquillo. Laudrup o Aragonés podrían hacerse ya cargo del equipo. Se han producido ya contactos con el de Hortaleza. Los otros que suenan: Quique Flores y Schuster.

Lo que está claro es que a este paso el Atlético va a perder mucho. Casi sin Champions, porque se jugará a cara de perro los partidos que le quedan. El sábado el Mallorca en el Calderón y el 3 de noviembre el Chelsea visita Madrid.

Puede ser la puntilla definitiva. El ser o morir en Champions. Y el decir no a la máxima competición el año que viene. Porque tal como va en Liga, es mejor dejar de soñar y dejar de mentirse a uno mismo. Porque este, tampoco será nuestro año. Y punto.