Palermo, el delantero de 35 años que vive una segunda juventud, dio licencia a Argentina para seguir soñando cuando el cielo se había tornado gris. El 'loco' deshizo los minutos de locura, los últimos cinco, que fueron en los que Perú consiguió el empate para anular el tanto de Higuaín, que había adelantado a los suyos con un gran tanto al comienzo de la segunda mitad.

Maradona se lanzó al suelo, se dejó deslizar por el césped del Monumental gracias a la lluvia. El 'pelusa' se quitó toda la presión de golpe y fue gracias a su apuesta personal. Un jugador olvidado que desatascó el problema nacional, el problema de un país que se esfumó de golpe.

Y es que el choque estuvo caracterizado por la ansiedad de la albiceleste, justa de recursos y de un patrón futbolístico. Los de Maradona se guiaron por la genialidad de Messi, que firmó el mejor partido con la selección en toda la fase clasificatoria, y de un voluntarioso Higuaín, que no dio con la tecla en los primeros 45 minutos.