El culebrón de Santos Mirasierra, uno de los líderes radicales de la afición del Olympique, con motivo de la visita del conjunto francés al Atlético de Madrid levantó muchas ampollas y casi origina un conflicto diplomático. Un año después, el Marsella vuelve a visitar España en la Liga de Campeones. Y regresa a Madrid. En otro escenario, pero en el lugar de autos.

Por este motivo, los responsables de seguridad del Real Madrid mantendrán el estricto y férreo cinturón para acceder al estadio (identificación, cacheo masivo...). No escatimarán en esfuerzos para controlar a los cerca de mil setecientos seguidores que se desplazarán hasta la capital para animar a su equipo. Ayuda que los grupos radicales del Atlético están con su equipo en Oporto.

Se sabe que no viene Santos Mirasierra. Así se lo ha prometido al club galo, aunque siempre hay una entrada reservada para él. Los más de veinte autobuses que desplazarán a los seguidores marselleses serán custodiados en todo momento en territorio galo y español por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de los diferentes Estados.

Además, la UEFA mirará con lupa el desarrollo de este partido. Ha enviado expresamente a un delegado para que tome nota de todo lo que acontece. Un "espía" que tomará buena nota de todo lo que pasa. No es una buena noticia porque este tipo de comisarios políticos tiene el dedo ágil cuando se trata de redactar informes.