Lo de este equipo no tiene nombre: empatar a cero con el modesto Apoel de Nicosia chipriota. Abel no da con la tecla o los jugadores quieren acabar con él como ya lo hicieran con su antecesor, Javier Aguirre. No conocen la victoria en competición alguna. Y lo que es más triste sólo han marcado un gol, el de Jurado ante el Racing y que sólo valió para empatar.

Ni Forlán ni Agüero ni Simao. Como diriía Café Quijano, "nada de nada". Y así la afición está que va aexplotar. La directiva rojiblanca va a lo suyo y el equipo es un cuadro. No hay cordinación ni dentro ni fuera de los vestuarios. No hay relación alguna. Todo es papel mojado. Y paga el de siempre, el aficionado.

Lo peor de todo es que el Atlético viaja a Barcelona. Allí se enfrenta este sábado al "tricampeón". Por lo que se espera que pueda ser "tri-triturado". Tenemos el antecedente del año pasado con un rotundo 6-1, que más bien parece el resultado de un partido de tenis. El Atlético está en la UVI y el Barça lo puede mandar al cementerio. Quizás me equivoqué y en el Camp Nou de la campanada.