El FC Barcelona consiguió anoche su octava Supercopa de España tras vencer al Athletic de Bilbao (3-0; con dos goles de Messi y uno de Bojan) en el Camp Nou en un partido plácido en el que, como ya pasara en la ida, donde se impuso por 1-2, podría haber ganado con más holgura en el marcador y en el que Zlatan Ibrahimovic, más entonado, dejó destellos de su calidad.
Si en el partido de ida en San Mamés, el Athletic se puso por delante con un buen gol de De Marcos, en el Camp Nou pareció que solo los blaugrana saltaran al terreno de juego. Guardiola alineó a su once de gala, pero Caparrós reservó a sus titulares para el decisivo partido de la Europa League, el jueves, en el que deberá defender el 3-2 ante el Tromso noruego.
Sin embargo, ello no es excusa para el juego demostrado por el Athletic, que no inquietó en ningún momento a Valdés, que fue un mero espectador. Por contra, su colega del Athletic fue el mejor del partido pese a encajar tres goles. A diferencia del Gamper, con un once plagado de canteranos, el Barça demostró estar al nivel de la temporada pasada y envió un claro mensaje de aviso con este primer título oficial.

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