El 2-0 que le endosó a un ordenado pero inocente Mallorca debe ser suficiente para afrontar con garantías el partido de dentro de un mes en el Ono Estadi, pero el conjunto azulgrana cumplió sólo a medias, pues no logró convertir el choque de vuelta en un mero trámite.

El Mallorca, como el Espanyol en la ronda previa, buscó en la eliminatoria de Copa ante el Barça una válvula de escape a su delicada situación en la Liga. Sin sus mejores hombres sobre el terreno de juego, sin la presión de jugarse la vida en cada envite (como le sucede cada domingo) el equipo de Gregorio Manzano saltó al césped con la comprensiva cautela, pero también consciente de que, si el encuentro seguía el guión que había previsto, tendría una oportunidad en el choque de vuelta.

Aún así no está todo el pesacado vendido. Henry y Márquez brillaron con luz propia. Pero será dentro de un mes cuando se vuelvan a enfrentar para lograr el ansiado pase a la final de la Copa del Rey, que tendrá lugar en Mestalla el próximo 13 de mayo. Veremos si el Barça de Pep Guardiola aguanta el tirón y el sacrificio liguero que está haciendo. Está claro que va a por todas.