Una semana después de ser desenmascarado Ramón Calderón está de fiesta. Sí. No es para menos. Ahora Villar, su "amiguete" de turno le ha ofrecido un cargo en la Federación, y claro, está como un niño con zapatos nuevos. Ni se lo cree. Porque tras ver que fue un tramposo en la asamblea y verse forzado a dimitir, es curioso como alguien se atreve a confiar en él. Pero bueno, en este país de "Quijotes" todo es posible.

Se fue a una discoteca madrileña con su "corte real" a celebrarlo. ¿El qué? Pues eso que ya no es presidente del Real Madrid, y que sin tramposos como él y Villar el fútbol mejora su imagen, tan denostada por sinvergüenzas como estos. Es también la suerte de los ricos, se te acaba el negocio y al día siguiente, "pum", sin comerlo ni beberlo, ya estás colocado para seguir chupando del tarro.

Realmente hay que hacerse una pregunta. ¿Este mundo es normal, en el que se premia a los trepas? No sólo la política huele que apesta, el fútbol también está podrido. Pero claro, ya se sabe, que los que se jubilan en el fútbol no van al paro, sino a la Federación de Villar, a hacer bulto. O por que no, de copas con "amiguetes". Porque a esta gente no le importa para nada los socios, que para muchos son como el "alma mater" del equipo. Tienen derecho a exigir elecciones ya, porque ante tal fraude no se puede quedar uno de brazos cruzados. Así no.